869 shaares
Le sacaron algunas fotos, se llevaron un par de huesos sueltos y dejaron el resto expuesto al viento y la lluvia polar. Nadie volvió a pensar en ese fósil durante 37 años, hasta que un grupo de geólogos noruegos tropezó con él por pura casualidad. Ni ellos, ni nadie, imaginó en ese momento que estaban por reescribir el árbol genealógico de uno de los grupos de depredadores acuáticos más extraños del Triásico