869 shaares
Desde el software de los drones que sobrevuelan los cielos en Ucrania hasta los programas que rechazan currículums de forma automática, la llamada «Inteligencia Artificial» (IA) parece haberse instaurado, de la noche a la mañana, en todos los rincones de nuestra vida cotidiana. Nos recomienda series y llena de imágenes falsas las redes sociales, conduce coches autónomos, selecciona objetivos militares o responde dudas sobre bienestar psicológico.
Si la cosa dependiese de los cuentos de la lechera producidos en masa por la mercadotecnia empresarial, pronto estaría presente hasta en nuestra tostadora.
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